DÍA INTERNACIONAL DE LOS TRABAJADORES Y LA PANDEMIA POR COVID-19

El Día Internacional de los Trabajadores se conmemora cada primero de mayo por el movimiento obrero mundial. Es una jornada que se ha utilizado habitualmente para realizar diferentes reivindicaciones sociales y laborales a favor de las clases trabajadoras.

Desde su establecimiento en la mayoría de los países por acuerdo del Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, celebrado en París en 1889, es una jornada de lucha reivindicativa y de homenaje a los Mártires de Chicago. Estos sindicalistas anarquistas fueron ejecutados en Estados Unidos por participar en las jornadas de lucha por la consecución de la jornada laboral de ocho horas, que tuvieron su origen en la huelga iniciada el 1 de mayo de 1886 y su punto álgido tres días más tarde, el 4 de mayo, en la Revuelta de Haymarket. A partir de entonces se convirtió en una jornada reivindicativa de los derechos de los trabajadores en sentido general que es celebrada en mayor o menor medida en todo el mundo.

DESEMPLEO A NIVEL MUNDIAL.

La caída brusca e imprevista de la actividad económica está causando una drástica contracción del empleo, afecta tanto la cantidad de puestos de trabajo como de horas de trabajo totales. En muchos países, la actividad económica se ha visto gravemente restringida en sectores enteros, ocasionando una fuerte disminución de los flujos de ingresos de muchas empresas. El aumento del número de cierres parciales o totales que restringen el funcionamiento de las empresas y el movimiento de la amplia mayoría de los trabajadores, muchas personas no pueden trabajar y otras han visto una alteración drástica de sus métodos de trabajo.

Según estimaciones de la OIT la pandemia ocasionada por el COVID-19 se ha acelerado aún más en y su alcance a nivel mundial. Las medidas de paralización total o parcial ya afectan a casi 2700 millones de trabajadores, es decir: a alrededor del 81 por ciento de la fuerza de trabajo mundial[1].

Se estima que alrededor del mundo haya hasta 25 millones de personas desempleadas como causa de la pandemia, la situación de pobreza laboral podría aumentar cerca de 35 millones en países de ingreso medio como es en su mayoría los países en América Latina.

La mayor parte de pérdidas de empleo se producirá en los sectores más afectados, alrededor de 1250 millones de trabajadores, que equivale al  38 por ciento de la población activa mundial, están empleados en sectores que hoy afrontan una grave caída de la producción y un alto riesgo de desplazamiento de la fuerza de trabajo, estos trabajadores se enfrentan a una reducción drástica y arrolladora de las horas de trabajo, a recortes salariales y a despidos.

También se prevé un importante aumento de la pobreza laboral, ya que el ingreso resultante de la disminución de la actividad económica tendrá un efecto devastador para los trabajadores que se encuentran cerca o por debajo del umbral de la pobreza. La OIT estima que entre 8,8 y 35 millones de personas más estarán en situación de pobreza laboral en todo el mundo, frente a la estimación original para 2020 (que preveía una disminución de 14 millones en todo el mundo).

Las pérdidas anuales de empleos en el 2020 dependerán de la evolución de la pandemia y las medidas adoptadas para mitigar las repercusiones de la misma.

En muchos países ya se ha comenzado una contracción del empleo a gran escala, la OIT brinda un panorama de la gravedad de la situación en el mercado laboral de la siguiente manera:

“A partir del 1.º de abril de 2020, las nuevas estimaciones mundiales de la OIT apuntan a que en el segundo trimestre de 2020 habrá una reducción del empleo de alrededor del 6,7 por ciento, el equivalente a 195 millones de trabajadores a tiempo completo.”

El ajuste del empleo suele seguir a la contracción económica y sin la implementación de las medidas apropiadas a nivel político en el periodo de recuperación, los trabajadores corren un alto riesgo de caer en la pobreza y de tener mayores dificultades para recuperar sus medios de vida.

Alguna de las industrias más afectadas son las manufactureras, que emplean a 463 millones de trabajadores a nivel mundial. La mayor parte de sus los trabajadores tienen la orden de permanecer en casa, las fábricas han cerrado y las cadenas de suministro mundiales están paralizadas; y en una cadena, el cierre de tiendas minoristas, la cancelación de pedidos y los recortes salariales están suprimiendo la demanda en importantes sectores como el de la industria textil, del vestido, el cuero y el calzado.

La OIT indica cuatro pilares fundamentales en la lucha contra el COVID-19 a partir de las normas internacionales del trabajo:[2]

DESEMPLEO EN AMERICA LATINA

Según Vinícius Pinheiro Director Regional de la OIT para América Latina y el Caribe[3], Los pronósticos para el empleo en América Latina no eran buenos y tras la llegada de la pandemia COVID-19 son peores.

El virus se propaga y contagia rápidamente afectando a todo tipo de persona, por lo que los ambientes laborales se ven afectado ante las medidas decretadas por los gobiernos como el confinamiento obligatorio y restricciones de movilidad que imposibilitan a muchos trabajadores de salir a lugares de trabajo, empresas que laboran con un mínimo de personal, etc., lo que generara una desaceleración económica que provocara un aumento de desempleo, mayor precariedad, disminuciones en los ingresos y una gran presión sobre los sistemas de protección social.

El regreso a las jornadas laborales traerá consigo nuevos desafíos como consecuencia del impacto económico y social generado por el COVID-19.

Antes de la pandemia ya era notoria la falta de crecimiento económico en américa latina, solo en 2019 el crecimiento promedio fue de 0,1% y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe había pronosticado para el 2020 un magro de 1,3%. La OIT al respecto advirtió que aumentaría el desempleo del 8,1% en 2019 a 8,4% en 2020; pero ante la llegada de la pandemia es evidente que los números previstos serán aún mayores. Esto llevara al retroceso de la lucha contra la pobreza y la desigualdad.

La pandemia del coronavirus traerá la peor contracción que la Región Latinoamericana ha sufrido en las últimas décadas; la contracción regional promedio será de -5,3 % para 2020[4]

El impacto económico y el desempleo que este traerá consigo también dependerán de la capacidad de respuesta de los gobiernos con medidas que pueden incluir fuertes inversiones de recursos y medidas específicas que protejan el empleo e ingreso y que las consecuencias de la enfermedad se tendrán por muy largo plazo.

 A corto y mediano plazo es necesario mantener las medidas de estímulo económico, subsidios financieros y fiscales, promoción de empleo, protección a las personas y empresas que generan empleos, garantizar el respecto a los derechos laborales, para poder disminuir las consecuencias a largo plazo; esto deberá incluir a las micro, pequeñas y medianas empresas que son sectores más vulnerables.

Prestar apoyo inmediato a los sectores y grupos de población más afectados, en particular a las empresas y los trabajadores de la economía informal. En países con alto nivel de informalidad, se necesitan medidas específicas, que proporcionen empleo alternativo.

DESEMPLEO EN EL SALVADOR

El impacto en las restricciones de movilidad de personas, tanto internas como las que vienen del exterior, y la desaceleración de la actividad económica interna y mundial ponen en riesgo el empleo de miles de Salvadoreños, cuidar el empleo formal e informal, y disponer de las medidas compensatorias para disminuir el ajuste en los segmentos de población más desprotegidos será un desafío, mitigar el impacto en la sanidad financiera de las empresas es fundamental ya que sin ello no es posible sostener los empleos.

Pero las restricciones de movilidad y la desaceleración de la actividad económica ha tenido un impacto inmediato en la caída del consumo y la inversión, lo muestra que en marzo y abril se provocó un estancamiento interno, debido a la reducción del empleo y las horas trabajadas; pero, en los meses siguientes se sentirá con más fuerza debido a la caída de la demanda mundial.

La población económicamente activa en el Salvador (PEA) fue de 3,004,990 personas en 2018 (último dato disponible), de los cuales la población ocupada (PO) fueron 2,815,676 y los desempleados 189,314 que en su mayor parte son jóvenes. De la PEA, únicamente un 28% cotiza al Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), que ascienden a 837,492 personas; por tanto, la fuerza laboral aproximada que se encuentra en la informalidad son 2,167,498 salvadoreños (72%). Es importante considerar que existe una fuerte relación entre el crecimiento económico y la dinámica del empleo formal, en un cuarto de siglo la economía creció en promedio 2.5% y los cotizantes al ISSS lo hicieron en 3.7%; por tanto, si se presenta una caída del crecimiento, el empleo formal lo hará también. El coronavirus tendrá dos impactos negativos sobre el empleo:[5]

  1. Shock por la emergencia: se explica por las medidas de cuarentena por persona, por sectores productivos (maquila y call centers) y por región y luego la cuarentena en todo el territorio nacional; muchos trabajadores cotizan al ISSS, estos afortunadamente recibirán la remuneración compensatoria que brinda esta institución, pero los trabajadores informales experimentarán un severo ajuste.
  2. Shock por recesión internacional: se deberá por la contracción económica interna e internacional, que se prevé que puede durar dos trimestres intensos, en los cuales se reducirán las fuentes de empleo. La intensidad y duración, depende de las medidas internas e internacionales para aplanar la expansión del contagio.

[1] Observatorio de la OIT, El Covid-19 y el mundo del trabajo, segunda edición, 7 de abril de 2020, https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—dgreports/—dcomm/documents/briefingnote/wcms_740981.pdf

[2] Observatorio de la OIT, El Covid-19 y el mundo del trabajo, segunda edición, 7 de abril de 2020, pág. 8. https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—dgreports/—dcomm/documents/briefingnote/wcms_740981.pdf

[3] America Latina y el empleo en tiempos de Covid-19, Vinícius Pinheiro, https://www.ilo.org/americas/oficina-regional/direcci%C3%B3n-regional/WCMS_740031/lang–es/index.htm

[4] Dimensionar los efectos del COVID-19 para pensar en la reactivación, Informe especial COVID-19 No. 2, Comisión Económica para América Latina y el Caribe. 

[5] Impacto del Covid-19 en la económica de El Salvador: Algunas Consideraciones de Política macroeconómica para hacer frente a la crisis, FUSADES